sábado, 23 de abril de 2016

Mi madre

Creo que mi madre vive en un sufrimiento constante desde que sabe que soy lesbiana y mira que ha tenido tiempo para hacerse a la idea la mujer, pues no hay manera. 
Cuándo vamos por la calle y nos cruzamos alguna chica, de esas que hacen pitar el radar, incluso el de mi madre, me mira con cara de pánico y es imposible que no me descojone. Conozco su mirada y ella tampoco se corta:
    
        - ¿Te gustan así?
        - No mamá (y su rostro aparenta tranquilidad). Pero nunca se sabe... 
          (creo que no hace falta que describa su expresión). 

Que será que a la mujer le da miedo el tema de las apariencias, el qué dirán o no lo sé, el caso es que me hace mucha gracia los comentarios que tiene al respecto. Hasta que un día llegamos a casa y me pregunta:

        - ¿A ti cómo te gustan las chicas?

Y juro que jamás me he sentido tan bloqueada, no sabía qué decir y a todo esto mi padre estaba sentado al lado contemplando la escena y descojonándose (gracias papá). La mirada de mi madre era inquisidora, no se iba a conformar con un ''yo qué sé''. Tampoco sé en qué me sorprende esa actitud descarada, eso de preparar el terreno antes para mi madre es algo prescindible. En eso me parezco a ella.
El caso es que yo no tengo ningún prototipo, ni preferencias ni nada por el estilo. Me han gustado chicas muy diferentes que a simple vista, diría que no tienen nada en común pero esa respuesta no vale para una madre. Así que salí como pude del aprieto, a mi modo, diplomática y correcta:

    - Pues así como yo mamá.

Y la mujer respiró tranquila.

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